Un día en la vida de un Traductor y de un Intérprete

La rutina diaria de un traductor es muy diferente a la de un intérprete. A menos que esté empleado en una compañía, por lo general el traductor trabaja desde su casa y pasa las horas hábiles del día sentado frente a su computador. Con la ayuda de diccionarios, manuales y glosarios, ya sean físicos o en línea, el traductor transfiere el contenido de un texto del idioma de origen al idioma de destino. Este tiende a ser un proceso solitario, reflexivo y silencioso, y a menudo los traductores pasan su día sin estar en contacto con otras personas. En comparación, el intérprete maneja un ritmo de vida mucho más dinámico y activo, ya que debe trasladarse a los distintos lugares donde prestará sus servicios de interpretación. De manera que debe estar en constante movimiento para llegar al lugar donde se esté llevando a cabo la conferencia, reunión o evento en el cual se requieran sus servicios. A diferencia del traductor, el intérprete debe interactuar constantemente con las demás personas y relacionarse con ellas.

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