La Traducción y la Interpretación son oficios que requieren habilidades diferentes

Si bien es cierto que tanto traductores como intérpretes trabajan a diario con los idiomas y que su función básica es la de transmitir información por medio de un idioma de destino, la verdad es que estas son dos profesiones que requieren habilidades muy diferentes.

Lo más importante con lo que debe contar un traductor es la habilidad de leer muy bien y detalladamente en la lengua de origen y tener habilidades de escritura impecables en la lengua de destino. El trabajo fundamental de un traductor consiste en escribir, de manera que también hay que tener la capacidad de corregir, revisar y editar textos. El traductor debe tener además una cierta “intuición lingüística” para resolver dudas y tomar decisiones sobre la terminología que genere dificultades. Asimismo, debe estar consciente del público receptor y sus características socioculturales para que sus traducciones sean bien recibidas y entendidas sin dificultad. Por último, el traductor debe poseer habilidades informáticas básicas para utilizar los procesadores de texto y las herramientas de traducción en línea.

Por otra parte, el intérprete requiere una serie de habilidades que no necesariamente son las mismas que las del traductor. Esto se debe a que su trabajo es muy diferente. El intérprete tiene que estar permanentemente en contacto con otras personas e interactuar con ellas, mientras que el trabajo del traductor es mucho más solitario y personal. Por esta razón, el intérprete debe ser una persona extrovertida y contar con excelentes habilidades sociales. Además, debe tener una muy buena memoria para retener el mensaje y poder retransmitirlo en su totalidad. Finalmente, el intérprete es alguien que debe poder hablar en público sin problemas, ya que su voz es su instrumento de trabajo.

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